Embarazadas… ¡al agua patos!

La natación está prescrita como deporte ideal para tener una buena salud ya que es poco agresiva con las articulaciones al no haber impacto, permite mover toda la musculatura y es un deporte perfecto para combatir el dolor de espalda. Además el agua del mar o la piscina, es el medio ideal para hacer ejercicio durante el embarazo. 

Al estar dentro del agua, el cuerpo pesa menos y se pueden realizar ejercicios sintiendo una sensación de ligereza. La espalda, que es la parte que más sufre con el peso del bebé, descansa y eso aporta una sensación de relajación muy placentera. 

¿Qué beneficios comporta la natación?

Musculación: es muy importante trabajar el tono muscular de aquellas partes que se resienten con el peso de la tripa. Por este motivo hacer movimientos dentro del agua os permitirá muscular piernas, glúteos, pelvis y espalda. 

Resistencia pulmonar: al trabajar de forma aeróbica, nadar os permitirá trabajar la capacidad pulmonar. Si practicáis natación periódicamente notaréis que os cansáis menos al realizar cualquier esfuerzo.

Estimulación sanguínea: la posición horizontal que adopta el cuerpo al nadar favorece la circulación. Eso conllevará que tengáis menos varices, hinchazones o calambres, típicas durante el embarazo. 

¿Qué debéis hacer antes de nadar?

Lo más importante antes de practicar natación durante el embarazo es consultar a los especialistas. Es importante adaptar el estilo para poder trabajar de forma correcta a medida que la tripa va aumentando su tamaño. Asimismo, es imprescindible calentar la musculatura antes de empezar cualquier ejercicio para prevenir lesiones y acabar con ejercicios de relajación, para conseguir un efecto placentero.

Ducharse antes de entrar al agua es una norma obligatoria si practicáis natación en la piscina, pero también os ayudará a aclimatar vuestra temperatura corporal. Es importante entrar lentamente y realizar cualquier ejercicio de forma progresiva. 

Como habéis podido leer, la natación es el deporte perfecto para practicar durante el embarazo ya que os permitirá trabajar todo el cuerpo y relajarlo al mismo tiempo, prácticamente hasta el día del parto. Desde Cellab os recordamos que es imprescindible consultar previamente a vuestro ginecólogo antes de llevar a cabo cualquier tipo de ejercicio físico y confiar en especialistas que os guíen durante el proceso. Así qué embarazadas… ¡al agua patos!